Main Sermons Page

El Comité Interfe de Justicia para Trabajadores

Misa Santuario
June 3, 2007
Rabbi Laurie Coskey Ed.D.

Un Llamado a la Santidad

Es un gran placer estar aquí hoy con tanta gente a quien le apasiona la fe y justicia. La parte integral del Nuevo Movimiento de Santuario es: las familias y sus historias. Creemos que las historias de personas y las de sus seres queridos pueden cambiar la faz del dialogo sobre una inmigración justa e integra. Hoy por primera vez voy a contarles una historia sumamente triste de mi propia familia. Es una historia que nunca he contado en público hasta hoy.

Hace 6 años se murió mi abuelita. Yo la adoraba, y más importante, ella me adoraba a mí. Me decía mi preciosa, mi alma, mi corazón, y cuando me portaba mal me decía, criatura. De la Isla de Rodas, mis bisabuelos hablaban solamente español aunque vivieron en los Estados Unidos por más de 50 años.

Después de su muerte, mientras recogíamos la casa, encontramos un retrato de una hermosa joven vestida formalmente como era la costumbre durante los últimos años de 1930. Tenía curiosidad, ¿quién era? La respuesta que me dio mi tío abuelo, el hermano de mi abuelita fue muy trieste.

La foto era la imagen de su prima que se quedo en la Isla de Rodas después de mis bisabuelos inmigraron a los Estados Unidos. Sus papas también intentaron inmigrar a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y debido a las cuotas, no pudieron inmigrar. Así que su mamá le envió esa foto y le pidió a mi tío abuelo que se casara con ella para salvarla de los Nazis.

Mis bisabuelos no creían que los Nazis llegasen a la Isla de Rodas, en donde los judíos gozaron una vida libre de discriminaciones. Trágicamente, dijeron que NO. En aquella época, mis bisabuelos no creían que podían darle de comer a otra persona y además no querían obligarle a su hijo a casarse con una joven que nunca había conocido. Esta bella joven se murió en los campamentos de concentración junta con el resto de su familia, porque los Nazis sí llegaron a la isla y aniquiló esta comunidad judía dinámica.

La inmigración no es un tópico nuevo para los legisladores de nuestro país. En algunas maneras, la comunidad judía en los Estados Unidos se fortaleció y se unió luchando en contra de la política restringida de inmigración durante la Segunda Guerra Mundial. Demasiado de nuestra gente se murieron porque no se les permitió entrar en este país u otros países

No creo que este ciclo nuevo de reforma abarcará lo suficiente para crear una reforma legislativa íntegra que responde a la realidad de 12 millones de personas que forman la base de nuestras comunidades y economías en todo el país. No creo que la legislación reciente abra el camino para las generaciones futuras de inmigrantes que se ven obligadas a vivir en circunstancias pésimas y que llegan a este país en busca de una vida, dispuestas a hacer sus propios sacrificios y contribuciones.

Lo que sí creo es que nuestra obligación moral y ética como personas de fe: hijos e hijas de Dios, es de luchar ahora y cuando esta lucha haya terminado seguir luchando porque no se mide la justicia por sesiones legislativas. En mi tradición se refiere al pasaje central del Libro de Levítico como El Código de Santidad. Porque si se abre y se dobla exactamente por la mitad el rollo en que está escrito en hebreo los cinco libros de Moisés, se encuentra en medio el capitulo 19 de Levítico.

El pasaje comienza con estas palabras: “Sean santos, porque yo, el SEÑOR su Dios, soy santo.” Y a continuación nos dice cómo ser santo incluyendo amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El Código de Santidad nos instruye explícita y claramente acerca del trato justo del migrante. Antes se nos dijo: “Cuando un extranjero reside entre ustedes en su tierra, no le harás daño. El extranjero que reside entre ustedes será como uno de los ciudadanos, los amarán como a sí mismo, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo el Señor soy su Dios.”

Hace unas semanas un grupo de clero se reunieron con los oficiales del ICE para pedirles formalmente que cesaran las redadas en el Condado de San Diego (ICE era la Patrulla Fronteriza). Durante nuestra conversación, uno de los oficiales nos dijo, “la historia juzgará si el camino hacia la residencia legal para 12 millones de inmigrantes actualmente en este país sería un beneficio para nuestra gran nación.

El Rev. Scott Richardson, el Rector de esta Catedral respondió que nosotros tendríamos que contestar a un Voz mas exigente que la de la historia, Dios nos juzgará a cada uno de nosotros y a nuestra nación basada en la manera cómo habíamos tratado a los inmigrantes viviendo entre nosotros. Dios quiere que seamos un pueblo santo. Tanto el Q’ran, como el Antiguo y Nuevo Testamento nos enseñan a respetar la chispa divina en cada persona y no importa en cual lado de la frontera se encendió esta chispa. Este es el camino santo y es cómo nuestro Creador nos juzgará.

Muchos de ustedes tienen historias personales que son profundas y significativas. Algunas son historias de gran valor, de victoria y de bienestar. Por lo tanto decimos AMÉN! Algunos, como yo, tienen historias tristes o trágicas que cuentan el sufrimiento de nuestras familias o de la muerte de otros. Nuestra misión es clara: llegar a ser un pueblo santo, vasos de Dios y reconocer la chispa divina. Hoy exigimos una reforma integra, efectiva y justa. Seguiremos respondiendo al llamado de Dios, al llamado a la santidad hoy, mañana, y pasado mañana por que este llamado no comienza ni terminar con una sesión del Congreso.

¡Qué nuestras historias sean un recuerdo que todavía no hay justicia! ¡Qué nuestras historias nos inspiran a hacer justicia!

 

 

Main Sermons Page